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El proyecto “Leer juntos”

 LEER JUNTOS Y MUCHO MÁSfaraldo

Paco Faraldo

Sucede con el lenguaje algo parecido a lo que pasa con todo lo público: pocos lo respetan, casi nadie lo valora, cualquiera se siente con el derecho a manosearlo. Basta dar una ojeada a la prensa, conectar el televisor o la radio  y comprobamos que, incluso  los medios más obligados a cuidarlo, lo tratan a patadas; los malos tratos llegan en ocasiones a la tortura, y A nadie se  penaliza por ello. El lenguaje humano es nuestro más importante patrimonio, la herramienta que nos coloca un eslabón por encima del resto de la cadena  animal. Sin embargo, la incapacidad para comunicarse con un mínimo de calidad por medio del lenguaje o el desprecio manifiesto hacia su uso no merece sanción social. Se considera mal hablado al que suelta tacos, aunque lo haga con propiedad, pero no se da importancia a la carencia  de habilidad para hilvanar una descripción o verbalizar correctamente un acontecimiento. Un ámbito donde la torpeza expresiva  alcanza  cotas más altas es el de la política. Un habitat poblado por  especímenes que por ser especialmente locuaces manifiestan sus carencias lingüísticas de una manera más notoria y nos abruman con discursos  formados por una catarata de anacolutos, pleonasmos y cacofonías tras la cual se esconde una  escandalosa carencia de ideas y propuestas. Sustituyen la comunicación  por el ruido, las voces por los ecos.
 
 Si la mayoría de las corrupciones sociales comienza por la lengua, como afirmaba Orwell, estamos aviados. Porque las generaciones más jóvenes parecen  también haberse adherido al uso y abuso de las jergas, para evitar  la trabajosa tarea de construir frases. ¿A qué edad se emite la primera oración compuesta? ¿En qué momento de su existencia el homínido joven abandona el balbuceo y es capaz de sorprendernos con dos frases hiladas con gracia y que se ajusten con precisión a lo que nos quiere decir? La respuesta a ambas preguntas es: cada vez más tarde. O tal vez nunca.  La jerga oral de los jóvenes se reduce a un amasijo de interjecciones y muletillas que mezcladas económicamente con los cuatro o cinco verbos más socorridos, sirven para la transmisión de las pulsiones del momento. Y lo dicho hasta aquí se agrava en la expresión escrita. El acceso generalizado y el uso incontrolado de las nuevas tecnologías le ha asestado un golpe fatal  y la práctica desaparición de los signos ortográficos en teléfonos móviles y ordenadores ha dado lugar a una avalancha de  abreviaturas que convierte los mensajes en textos  casi indescifrables para los no iniciados.

 Ante tanta desolación, la lectura quizá sea el único instrumento útil para devolver al personal el gusto y la estima por el lenguaje. Hay que leer  para encontrarse, para conocer, para saber más del mundo y también de nosotros. Leer juntos para compartir y descubrir visiones diferentes de los mismos fenómenos y sensaciones, para comprender  la mirada del otro y así enriquecernos todos.  Leer para divertirse. Leer para entender el prodigio de que unos signos sobre un papel tengan el poder maravilloso de producir emociones inolvidables, de cambiar la vida de los hombres y a veces el rumbo de la historia.
 
 Creo que eso es lo que mueve a cualquiera  que se sume a  una iniciativa como la de los grupos de LEER JUNTOS: la reivindicación de la palabra como fundamental elemento de comunicación y el entendimiento  de la lectura como una actividad cooperativa. Después vienen las  diferentes visiones según se participe desde la posición de profesor, alumno o padre. Y la complementariedad de esas visiones que es lo que da sentido al proyecto. Esto es lo que nos animó  a los que iniciamos la experiencia en el Instituto. Fue decisiva la intervención de nuestro amigo Gonzalo Moure, con cuyos libros comenzamos a trabajar y contactamos con autores de literatura infantil y juvenil. Él nos dio a conocer cómo funcionaban los grupos en diferentes lugares de España y a partir de ahí, con algunas vacilaciones pero sin desanimarnos, pusimos en pie una serie de iniciativas destinadas a  aproximarnos a los libros con otra mirada, a hablar sobre ellos, a conocer y recordar a quiénes los escriben, a compartirlos con nuestros próximos.  Y aunque sea en pequeña medida, con ello también contribuimos  a la urgente tarea de dignificar  el lenguaje que, como tantas veces se ha dicho, es  la  verdadera patria común, la única en la que la reconciliación y el encuentro son posibles porque a todos, sin exclusiones, pertenece.

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EL PROYECTO ORIGINAL

Leer juntos es un proyecto que se apoya en la convicción de que la lectura ha de ser un placer. Es evidente que la lectura placentera genera la afición y la búsqueda de nuevas lecturas: la historia de lector se levanta sobre las pasadas satisfacciones lo que no implica necesariamente ni facilidad ni frivolidad en la lectura si pensamos en una buena selección de textos y un apoyo constante para progresar en la competencia literaria. Se completa con la búsqueda de un corpus de lecturas adecuado. Parece claro que los textos deben tener relación con la vida y los intereses del lector y ofrecerle una escalera ascendente hacia la competencia literaria, aunque ésta no se llegue a alcanzar nunca pues forma parte del crecimiento personal, ilimitado.

Sus objetivos podrían resumirse en estos:

  • Contribuir de forma continuada a la Educación literaria de los padres y madres y del profesorado y creación de hábitos de lectura en los mismos.
  • Contribuir a la Educación literaria continuada de todo el alumnado.
  •  Crear y dinamizar unas vías de impulso y colaboración respecto a la Biblioteca Municipal.
  • Establecer una acción conjunta y continuada entre Escuela, Familias y Biblioteca Pública en la promoción de la lectura, dentro de un marco cultural variado y compartido.
  • Favorecer el desarrollo personal y la creación de la propia identidad de las personas participantes.
  • Impulsar el desarrollo sociocultural del ámbito en el que se mueve Leer juntos.

Y ya, por fin, en el terreno de la práctica, lo que sigue a continuación es el origen, funcionamiento, dificultades y gozos de Leer juntos, con la perspectiva de diez años y pico de existencia.

 

LEER EL ARTÍCULO ORIGINAL

One Comment leave one →
  1. isma permalink
    17/05/2010 15:31

    Cuentos y Leyendas del Caribe

    Cuentos y leyendas del Caribe, Ed. Anaya, Madrid, 2010.

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    Autor: Luis Rafael
    Ilustrador: Sanata
    Colección: TUS LIBROS-SELECCIÓN
    Serie «Cuentos y Leyendas»

    Contenido
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    Las Antillas, gracias a las aportaciones de las decenas de pueblos que pasaron por ellas, es una de las zonas del mundo que poseen un caudal mucho más preciado que el oro tan perseguido por conquistadores, colonizadores y piratas: el de la riqueza de sus innumerables mitos y leyendas. En definitiva, el caudal de esa mezcla de realidad y ficción que hacen al Nuevo Mundo hijo y fruto de lo real y de lo maravilloso.

    Más información en:

    http://www.anaya.es/cgigeneral/newFichaElige.pl?codigo_comercial=1566528

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